Cualquiera que haya sufrido aftas bucales sabe que estas lesiones pueden llegar a ser muy molestas, especialmente si aparecen en zonas delicadas. Aunque, en la mayoría de los casos, son inofensivas y pueden desaparecer por sí solas.
Sin embargo, a pesar de no ser una gran amenaza para la salud bucodental, es importante tratarlas adecuadamente para evitar daños mayores, sobre todo si se lleva ortodoncia o el paciente se está sometiendo a otro tratamiento de odontología.
Qué son las aftas bucales
Las aftas bucales, también llamadas postemillas en la boca, son pequeñas úlceras superficiales que aparecen en la mucosa oral. Se caracterizan por ser de color blanco o amarillento y tener un contorno rojo e inflamado.
Aunque pueden aparecer en cualquier lugar de la boca, son más comunes en la lengua, el interior de las mejillas, los labios y el paladar.
¿Por qué salen las aftas en la boca?
Las causas exactas de las aftas bucales son muy variadas, dado que generalmente se relacionan con factores genéticos, inmunológicos, traumáticos y ambientales. Estos son los principales:
- Por estrés: El estrés emocional o físico puede debilitar el sistema inmunológico, lo que aumenta la probabilidad de que aparezcan aftas.
- Por traumatismos bucales: Morderse la lengua, las mejillas o los labios, o tener brackets dentales que rocen contra la mucosa pueden provocar la aparición de aftas.
- A causa de la dieta: Algunos alimentos ácidos, picantes o duros pueden irritar la mucosa oral y desencadenar la formación de aftas.
- Por infecciones virales o bacterianas: En algunos casos, las infecciones pueden desencadenar la aparición de aftas. Por eso, cuando se está enfermo, es muy común que aparezcan, dado que se debilita el sistema inmunológico.
Cómo curar las aftas bucales
Aunque las aftas bucales suelen desaparecer por sí solas en unos días, existen varias medidas que se pueden tomar para aliviar el dolor y promover la curación, además de mantener hábitos de higiene bucodental:
- Enjuagarse con agua salada: Realizar enjuagues bucales suaves con una mezcla de agua tibia y sal puede ser beneficioso para aliviar el dolor y promover la curación.
- Evitar alimentos irritantes: Mantener una dieta suave y evitar alimentos ácidos, picantes o duros que puedan irritar las aftas fomentará su desaparición.
- Tomar analgésicos: En ocasiones, es recomendable tomar analgésicos de venta libre como el paracetamol o el ibuprofeno para aliviar el dolor.
- Aplicar productos tópicos: Existen muchos productos tópicos en venta, como geles o parches, que pueden aliviar el dolor y promover la curación de las aftas bucales.
Por último, si la molestia persiste, es altamente recomendable visitar a un especialista en odontología que pueda realizar un diagnóstico y tratamiento adecuado. Aunque las aftas bucales no son lesiones graves, sí pueden llegar a ser dolorosas y, por eso, es importante buscar la atención de un profesional de la salud para un tratamiento adecuado.
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